El respeto por los límites físicos puede ser un buen indicador de cuán saludable es tu relación. En una relación sana, las parejas saben hasta dónde quiere llegar el otro basándose en la comunicación abierta. Se sienten cómodos expresándose si algo cambia. No existen reglas sobre qué tan lejos debes llevar una relación cuando estás a cierta edad o lo que debe pasar en cualquier momento dado de la relación. Lo que está claro es que tus límites siempre deben reflejar lo que quieres o no quieres hacer.

Recuerda: el sexo no es moneda de cambio. No le debes nada a tu pareja— no es justo que te diga que no vale nada para ti si has fijado o estás en el proceso de fijar límites físicos.

Para establecer y respetar los límites físicos debe haber una comunicación abierta y honesta.

Si buscas la manera indicada de hablar sobre tus límites, considera estos consejos para una comunicación más saludable (teniendo en cuenta los posibles riesgos a tu integridad física):

Encuentra el momento adecuado para hablar.

Si algo en tu relación te está molestando y te gustaría hablarlo, es mejor buscar un momento adecuado. Trata de encontrar tiempo y un lugar cuando tú y tu pareja estén tranquilos, sin distracciones, sin otras tensiones o limitaciones de tiempo. Si tiene problemas para encontrar un momento para hablar, considera programar la conversación con anticipación.

Ten la conversación cara a cara.

Evita comunicarte sobre temas serios en tu relación por escrito. Los mensajes de texto, las cartas y los correos electrónicos pueden ser malinterpretados. Hablar en persona te permitir evitar  faltas de comunicación innecesarias. Si tienes problemas organizando tus pensamientos, escríbelos con antelación. Solo asegúrate de leerlos en voz alta directamente a tu pareja.

No se ataquen entre sí.

Incluso cuando tenemos buenas intenciones, las palabras que usamos pueden parecer fuertes ya sea por lo que tus palabras implican o la entonación que usas. Referirte a tu pareja como “tú” para sacar tu rabia puede poner a tu pareja a la defensiva y que sea menos receptiva a lo que digas. En vez de sacar tu rabia, centra tus palabras en la relación. Por ejemplo, en lugar de decir, “Tú estás distante conmigo”, considera enfocarte en la relación diciendo, “Parece que no hemos tenido mucha cercanía últimamente”.

Sé honesto.

Pónganse de acuerdo en ser honestos el uno con el otro. Decir la verdad puede ser doloroso, pero es esencial para una relación sana. Admite que ninguno de los dos puede alcanzar la perfección y discúlpate cuando cometes un error en vez de poner excusas. A fin de cuentas, hacerte responsable por tus palabras, acciones y sentimientos te hará sentir mejor y te ayudará a fortalecer tu relación.

Está pendiente de tu lenguaje corporal.

Hazle saber a tu pareja que estás escuchando y dándole toda tu atención. Siéntate, mira a tu pareja de frente y haz contacto visual cuando le hablas. No intentes mantener la conversación mientras estés haciendo otra cosa, como atender una llamada telefónica, enviar un mensaje de texto o jugar un videojuego. Muéstrale respeto a tu pareja practicando la escucha activa y respondiendo a lo que te dice.

Sigue la regla de las 48 horas.

Si el comportamiento de tu pareja te molesta o enoja, debes hacérselo saber, pero no es necesario que lo hagas inmediatamente. Espera 48 horas para procesar tus sentimientos y, si aún te molesta, habla con tu pareja. De lo contrario, considera qué fue exactamente lo que te molestó y si aún vale la pena decírselo. Recuerda que tu pareja no puede leer tu mente— si no le expresas tu molestia no hay forma de que asuma la responsabilidad ni haga un cambio.

Si le dices a tu pareja que te hirió los sentimientos y se disculpa sinceramente, ofrece tu perdón y déjalo ir. No menciones problemas del pasado si no son relevantes a la situación actual.

Está bien enojarse en una relación, a todos nos sucede en algún momento. Lo importante es que resuelvan los conflictos de manera saludable.

 

Si te enojas con tu pareja, te ofrecemos consejos para asegurarte de que la comunicación siga siendo constructiva:

 

 

Detente.

Si está realmente enojado, detente. Tómate un segundo para respirar. Dile a tu pareja (con respeto) que antes de continuar con la conversación, te gustaría tener un momento para calmarte. Habla con un amigo, ve a dar un pequeño paseo, ve la televisión, escucha música o haz una actividad que te relaje. Esto puede ayudarte a evitar que una situación tensa empeore.

Piensa.

Una vez te hayas calmado, considera la situación y qué fue lo que te hizo enojar tanto. ¿Fue el comportamiento de tu pareja, algo que dijo o cómo te habló? Entiende cuál es la raíz de tu rabia y considera cómo decirle a tu pareja por qué te hizo sentir así.

Habla.

Una vez puedas volver a retomar la conversación, usa los consejos anteriores para hablarle a tu pareja.

Escucha.

Después de decirle a tu pareja cómo te sientes, recuerda darle espacio para que se exprese y escucha con atención lo que tenga que decir. Ambos merecen la oportunidad de comunicar sus sentimientos en un entorno seguro y saludable.

Comunicarse no siempre resulta fácil, especialmente cuando se trata de establecer o respetar límites físicos. Algunos de estos consejos pueden parecer poco naturales o incómodos al principio, pero a la larga te ayudarán a mejorar la comunicación y a construir una relación más saludable.